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Un lugar para el hogar: Buenas Tardes, Mucho Gusto

En el circuito de los medios de comunicación, el programa Buenas Tardes, Mucho Gusto (de aquí en adelante, lo nom- braremos como BTMG) no era una novedad, ya que desde los años cuarenta existía una revista con ese nombre especializada en analizar todos los tópicos referidos a las amas  de casa y a la atención de la familia. Esta revista era editada por Herminio Muchnik, hermano de Pedro, quien era pro- pietario de Teleprogramas Argentinos. La  revista  proponía fundamentalmente una visión del mundo clásico de la mujer en el hogar, y allí la preparación de la comida era uno de los temas centrales. Las  tapas  en  general  mostraban  a la mujer en el medio de la cocina, relacionándose con sus hijos o directamente frente a un plato de comida. La idea    de “lo hogareño” estaba directamente asociada al concepto de Mucho Gusto. La revista, que no llegaba a competir en número de lectores con las populares Para Ti o Vosotras, de tanto en tanto le daba a su edición un aire internacionalista con la inclusión de algunas notas curiosas, como el número en el que Rafael Alberti daba una receta de un plato típico español o la entrevista a María Rosa Schielper, donde señalaba que “una mujer en la sociedad no debe estar ceñida a su posición en el hogar”, dando a entender que la casa no era el único lugar que tenían las mujeres. El caso de esta mujer era peculiar: tocaba el piano, era excelente cocinera, se ocupaba de los quehaceres de su hogar y además estaba aprendiendo a pilotar un avión, como lo hacía su hijo mayor. María Rosa sostenía, en oposición a la idea que difundirían algunos materiales publicitarios durante el gobierno de Perón, que las actividades culturales y sociales lejos de alejar a la mujer del hogar le permitían una mayor integración a él. Este tipo de testimonios se superponían en la revista a otros más clá- sicos, como los que sostenían el ideal del ama de casa de clase media.

Debió pasar más de una década para que la productora  de Pedro Muchnik, Teleprogramas Argentinos, se  aventu- rara a hacer un programa en los horarios en que las grandes empresas no tenían interés; así nació Buenas Tardes, Mucho Gusto, que fue presentado como una novedad para el mundo de la televisión. La propuesta de Muchnik había sido rechazada tanto por el Canal 7 como por el 9, pero en el 13 lo aceptaron, quizá porque parecía exótico, como recuerda su hija Annamaría: “Estaban seguros de que iba a fracasar, por eso  le dieron una hora a la tarde, en un horario que comercial- mente no existía”. Frente a todo pronóstico negro, el pro- grama deleitó a la audiencia femenina. Al comienzo y hasta 1963, fue conducido por la secretaria del propio Muchnik, Maricarmen; a partir de 1964 la siguió Annamaría, con apenas 17 años, quien hizo la conducción cuando el programa duraba solo media hora: “Se trataba de ‘un teleprograma para el hogar hecho por gente de vocación hogareña’ como bien lo señalaba su publicidad”. En octubre de 1964, y con algu- nas dudas, la hija de Muchnik aceptó conducir BTMG: “Fue un esfuerzo increíble y una tremenda responsabilidad para mis años… Aún recuerdo a mi madre corriendo detrás de mí, levantando la ropa que arrastraba con perchas y zapatos. Era como un sueño, no una elección, y no lo cuestioné. Trabajé de 1964 a 1967, y a los 20 años me fui a Europa”. En la opinión de Blanca Cotta, una de las pioneras en la producción del tele- programa: “Annamaría se esforzó muchísimo. Era muy joven, llena de miedos y con la enorme responsabilidad de enfrentar esas cámaras que por cierto intimidaban. No fue fácil para ella por la edad, el trabajo y porque era la hija de don Pedro. Pero lo hizo bien, hasta que un día decidió volar”. En efecto, la conductora se fue a Europa a cambiar de aires e intentar otros proyectos. Hacia 1967 la reemplazó Canela, otra conductora iniciada en programas culturales en el canal de Mar del Plata, quien recuerda su paso como “un tiempo maravilloso junto a gente muy valiosa”. A poco de empezar su tarea quedó embarazada, volvió luego del parto pero a los seis meses quedó embarazada por segunda vez, entonces la producción decidió reemplazarla y ella se alejó del programa dejando en su lugar a Elsa San Martín, de perfil maduro, liberal y con un sesgo peda- gógico e intelectual muy marcado. En la producción estaba Cecilia Muchnik, la esposa de Pedro, y Blanca Cotta, una profesora de Letras, dibujante, humorista y cocinera, que había trabajado en los orígenes de la revista Mucho Gusto desde 1953. Una vez iniciado el programa de televisión, Blanca comenzó a realizar entrevistas, en las que frente a un tablero de dibujo iba bocetando caricaturas e ideas que surgían de la conversación, tarea que realizó exitosamente hasta 1968.

El programa se fue afianzando y fue cambiando a lo largo de los primeros años. En 1961 se emitía por Canal 13 tres veces por semana, según la grilla semanal de los diarios, como continuación de ¿Qué cocinaré?, otro programa de la tarde. Para el año siguiente, ya formaba parte de la programación diaria y lentamente se fue acomodando en horarios más afines a las posibilidades de las amas de casa que tenían televisión. Para acompañar el éxito del programa, los Muchnik le dieron a la revista Mucho Gusto un formato “cuaderno”, ahora orientada a reflejar lo que se había visto en los programas de la televisión, aunque incluían otros tópicos de interés familiar.

En el equipo culinario de Canal 13 de los primeros años estaban, además de Petrona, el profesor Pedro Stramesi (ecónomo), María Adela Baldi (la hija del famoso chef del Cordon Bleu) y Chichita de Erquiaga, quien reemplazaría a Doña Petrona por algunas temporadas en el estrellato. Además, se sumaban Lidia Soneira en la enseñanza de tejidos de croché y Chola Vázquez en manualidades. El éxito del programa fue tal que incluso llegó a funcionar una academia “Buenas Tardes, Mucho Gusto”, durante la década del setenta, donde se podían tomar algunos cursos de manualidades, artesanías y economía. Algunos de los que participaron de la producción del pro- grama eran parientes del propio Muchnik, como Cecilia —su esposa—, que hacía de coordinadora editorial, y Annamaría -su hija—, que al principio escribía en la revista y luego se incorporó a la conducción. Enrique Marcelo Villanueva era el productor y Osías Wilensky sería el director de cámaras por décadas. A los pocos años de emisión, el programa comenzó a tener una hora de duración.

A partir de 1963, el programa se emitía entre las 14 y las 15 horas y Doña Petrona era la dueña de los días viernes. Además de la cocina en manos de nuestra ecónoma y de su insepara- ble Juanita, había otros especialistas de envergadura tanto en la cocina como en otras especialidades, por ejemplo, el doctor Florencio Escardó o Eva Giberti, que abordaban temas médi- cos y psicológicos. En 1971, por ejemplo, BTMG funcionaba bajo la experta conducción de Elsa San Martín, quien era un poco mayor que la joven Annamaría y tenía un evidente inte- rés por los temas educativos. Según la publicidad en la revista: “Conduce el programa con sobriedad y responsabilidad”. Contaba en la coconducción con el habilidoso Geno Díaz, conocido humorista, libretista y productor, que tenía a cargo “varias secciones, como los reportajes, los poemas ilustrados, recuerdos de personajes famosos” y además le hacía bromas a Elsa, es decir, ocupaba un lugar similar al que había desarrollado Blanca Cotta.

Durante un año, 1972, el programa cambió nuevamente de horario: de 11 a 12 de la mañana, dejando paso luego a los dibujos animados (los exitosos Picapiedras) y finalmente al noticiero del Canal 13, conducido por la dinámica pareja de Andrés Percivale y Mónica Mihanovich. BTMG fue un suceso en la televisión local desde fines de los años sesenta bajo la conducción de Elsa San Martín, quien mantuvo su puesto hasta 1974.

Con el tiempo, la hija de Muchnik volvió al país y retornó a la televisión. Esta vez para conducir junto a Mario Mac-   tas y con el asesoramiento del doctor Mauricio Knobel un programa llamado De padres y de hijos, emitido por Canal   7 todos los días a las 15:30 horas, es decir que no competía con el programa de su padre. Aunque era un programa muy diferente a BTMG, la familia seguía siendo el centro de estos productos: trataba temas candentes de la época, como el enfrentamiento y la incomunicación entre generaciones, la adolescencia, las relaciones de pareja y otros tópicos cen- trales en la vida familiar.

En abril de 1973, mientras la productora de Muchnik estaba en Canal 7, se dio el pase del año: BTMG llegó a Canal 9 en el horario de la mañana (de lunes a viernes a las 10:30 horas); luego pasó al clásico horario de las 15 horas. El logotipo de la casita y el corazón que en su interior decía “Mucho Gusto” llegaba a uno de los canales más importantes, en compañía de un equipo importante: Lidia Fort en gimnasia, Rafael López Cepero en diseño y decoración, Gerardo Coudet en odontología, Elsa San Martín en la conducción, luciéndose en un estudio más amplio y decorado, Pedro Stramesi en la cocina y Chichita de Erquiaga como capitana del equipo de ecónomas. Elsa San Martín se mantuvo algunos meses en la conducción hasta que, en octubre de 1973, Annamaría quedó a cargo del ciclo desde allí hasta su finalización en 1982. En parte, el cambio de canal fue una estrategia exitosa, ya que Canal 9 estaba superando en los ratings al 13, que tenía serios inconvenientes con la administración de Goar Mestre, con el cobro de regalías y con la pauta publicitaria, sumados a algunos problemas políticos y económicos.

Al año siguiente, y luego del cambio de canal, llegó una reincorporación: Doña Petrona volvió a ocupar su segmento en el programa. La conductora la recibió con un enorme ramo de flores, como reseñó después la revista: “Con el entusiasmo y buen humor de siempre enfrentó a las cámaras de Canal 9, poniendo de este modo fin a sus acostumbradas y extensas vacaciones de todos los años”. Con un magnífico delantal, su collar de perlas y perfectamente peinada, comenzó a impartir sus clases debutando con una cazuela de pulpo flambée. El relato de la revista ponderaba todas las habilidades de la cocinera: hace fácil lo difícil, explica todo para que “ninguna confusión quede en el entendimiento de sus alumnas”, aun- que parecía obvio que Petrona ya no era la “nueva ola”: “¿Por qué pasa tanto tiempo batiendo claras a nieve o dorando una cebolla? Porque es su método”, respondía la revista. Las actua- ciones de Petrona eran los días viernes, a las 14:30 horas. Se le tomaban fotografías mientras preparaba sus exquisitos platos, que luego se incluían en el paso a paso de la publicación.

El 3 de octubre de ese año, BTMG festejó 13 años en panta- lla y señalaba que su permanencia era la demostración de que la televisión debía ser un “elemento poderoso de cultura”. En el Canal 9, el programa era denominado “la hora más útil de la televisión”. La productora Teleprogramas Argentinos había instituido un premio, “el Mucho Gusto”, que repartió entre sus colaboradores: Pedro Stramesi, Chichita de Erquiaga (pujante y estoica ante las recurrentes ausencias de Petrona), Elsa San Martín (el comodín del programa, como lo señalaba la revista), Doña Petrona, Lidia Soneira, Alberto Cormillot (médico especialista en nutrición), Beba Lorena y María Amelia Ramírez (asesoras de modas), Juan Carlos Rodríguez (camarógrafo que había realizado el primer programa), Haydee Farao (empleada de contaduría), Mirta S. de Barreneche (secretaria privada), Annamaría (conductora) y Osías Wilensky (director de cámara del programa) fueron los que recibieron pre- mios entregados en el propio programa. El festejo incluyó la visita de algunos actores y actrices, tales como Alicia Bruzzo y María Aurelia Bisutti, además de un desfile de modas, una ronda de tragos preparados por el célebre Manolete (histórico barman del programa), comida y un brindis. Algunas colegas de Petrona habían estado ausentes: Choly Berreteaga y María Luisa Buzeta recibieron sus premios a la semana siguiente, de la mano de Annamaría y con una nota destacada en la revista. BTMG fue un verdadero semillero de grandes personali- dades de la televisión argentina, como lo señalan Ulanovsky y Sirvén en su libro: especialistas como Nora Perlé, Mario Socolinsky, Canela, Magdalena Ruiz Guiñazú, Marta Serain, Alberto Cormillot e infinidad de otros personajes. Fue el programa destinado al hogar de mayor permanencia en la televisión argentina y abarcaba, además, los más variados tópicos del hogar: la cocina, por supuesto, pero también decoración, tejido, manualidades, corte y confección, salud, educación y psicología, entre muchos otros temas de interés para las mujeres y las familias.

A lo largo de la historia de aquel emblemático programa, nuestra ecónoma ocupó al principio un segmento de quince minutos, como en la radio, que luego se amplió a media hora, una vez por semana y en particular los días viernes. Desde ahí impartió, como en las antiguas conferencias, sus enseñanzas a las alumnas-televidentes, siempre señoras “amas de casa” que tomarían nota de sus recetas mientras la veían impecablemente vestida y peinada, con su robusto porte, llevando adelante los platos más diversos.

De mi libro: Delicias y Sabores. Desde Doña Petrona hasta nuestros días. Capital Intelectual, 2014.

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